¿Por qué es importante la contabilidad? La contabilidad y las finanzas, cosas distintas y a la vez lo mismo. La inseparable pareja

En el mundo de la pequeña empresa y, más que de la pequeña, la microempresa, existe una tendencia generalizada a obviar la importancia de la contabilidad y las finanzas. En muchas ocasiones se trata de sociedades muy cerradas y en las que los miembros del núcleo familiar, o bien un grupo de amigos, son los socios.

Da la sensación que prácticamente el fin de la misma se ciñe a preparar la información o soporte para la correcta liquidación de las obligaciones tributarias por parte de la empresa y en última instancia, cumplir con la obligación legal del depósito de Cuentas Anuales en el Registro Mercantil (al no tener que llevar a cabo multitudinarias juntas generales donde se rindan cuentas a multitud de socios), así pues se viene viendo como una obligación legal, que de facto lo es, más que como una herramienta que nos pueda ayudar a conocer la situación pasada y actual de nuestro negocio, la evolución que ha tenido, así como a prever la situación a largo y medio Plazo. Todo ello es importantísimo por un motivo en concreto, la “TOMA DE DECISIONES”.

Sin entrar en un marco jurídico, plagado de conceptos complejos para aquellas personas que no posean formación específica, nos gustaría recalcar el concepto de herramienta para la toma de decisiones.

La contabilidad contiene información financiera para reflejar la imagen fiel del patrimonio de la empresa, así pues, esta información tiene que resultar útil, relevante, fiable, libre de errores, sesgos… en definitiva los requisitos que la misma tiene que cumplir, han de servir de base objetiva para la toma de decisiones.

Cuando los manuales hablan de este concepto, el grueso de los mortales no repara en qué viene a significar esta expresión tan genérica, teórica y poco ilustrativa (ni yo mismo lo hacía cuando era un mero estudiante que trataba de diferenciar entre activo o pasivo, ingreso o gasto…), pues bien, el simple hecho de fijar un precio por un servicio prestado a un cliente en lugar de otro, es una toma de decisiones. La adquisición de un ordenador para la oficina es una inversión, y para invertir, primero hay que determinar si es rentable o no, y en consecuencia tomar la decisión sobre si invertir o no invertir. Ya no nos suena tan “ejecutivo” o de “directivo de multinacional” el concepto de toma de decisiones, pues emprender un negocio es invertir, para invertir hay que decidir y en el día a día cotidiano se toman muchas decisiones. Por ello inversión va correlacionada con decisión, en tanto que decidimos emplear tal dinero en tal cosa, en lugar de otra y no sólo tenemos el coste de aquello que adquirimos, sino que también soportamos el coste de oportunidad, es decir lo que dejamos de ganar o percibir con una opción como consecuencia de sacrificar nuestros recursos para invertirlos en la otra.

Dicho todo esto, ¿cómo sabe alguien si una inversión es rentable o no? Pues bien tenemos que conocer la viabilidad económica del proyecto o de la opción planteada, que sin entrar en términos financieros de valoración de inversiones complejos para el lector medio, como podrían ser el VAN (VALOR ACTUAL NETO) la TIR (TASA INTERNA DE RENTABILIDAD), TIR NETA (TIR – COSTE DE CAPITAL), podemos hacerlo de un modo menos riguroso y más simple, pasando básicamente por conocer si a partir de los recursos consumidos (COSTES-GASTOS) se generan recursos (BENEFICIOS, si bien en la actividad normal o típica para generar un ingreso hay que incurrir en coste, el ingreso en sí no es un recurso generado sino un incremento de la riqueza de la empresa, siendo el propio recurso generado el neto existente por la diferencia entre ingresos y costes), valorados en términos monetarios o de flujos de efectivo. Entran en juego las FINANZAS. A partir de ahí, habría que conocer la viabilidad financiera de un proyecto, es decir, si los flujos de efectivo a entregar son inferiores a los flujos de efectivo a recibir, en simples y llanas palabras, si el total de cobros supera a los pagos y después de todo queda dinero en la hucha.

Ahora bien, las finanzas por sí solas no podrían ayudarnos en esta toma de decisiones sin una información financiera que reflejase los flujos y las transacciones económicas de modo fiable y exacto, es donde vuelve a entrar en juego la contabilidad.

Contabilidad y finanzas son cosas distintas que van de la mano la una y la otra, por lo que acaban siendo una inseparable pareja, sin una correcta confección de la contabilidad no podríamos obtener la información necesaria para realizar una planificación financiera, una decisión de inversión o de financiación, etc. Por lo que podríamos ir dando palos de ciego en la gestión de nuestro negocio y en las previsiones de futuro.

“Muchas empresas fracasan por la falta de planificación financiera y por la inadecuación de los recursos a sus necesidades, no saben si realmente están ganando o perdiendo y sobreviven estranguladas financieramente hasta que al final dejan de vivir y de sobrevivir”.

También es muy importante saber que dentro de la contabilidad existirían 2 modalidades:

  • Contabilidad Financiera: Recogida en textos legales y de obligado cumplimiento (Plan General de Contabilidad, Plan General de Contabilidad para PYMES…).
  • Contabilidad de Gestión o de Costes: Su uso no está regulado, no es obligatorio y es susceptible de aplicación de múltiples sistemas, criterios, etc.

Pues bien, si la contabilidad de gestión no es obligatoria, no deja de ser importantísima, para precisamente conocer el detalle pormenorizado de un negocio, el margen comercial con un determinado cliente o si a la empresa le interesa seguir fabricando un producto o prestar un servicio en lugar de otro. Nos ayuda a preparar presupuestos en función del coste en el que se va a incurrir y a conocer el beneficio u operatividad de distintos departamentos o sectores en una empresa, por pequeña que sea.

Es imprescindible señalar que ambas contabilidades se sirven la una de la otra, pues para confeccionar el control de gestión se necesita del soporte de la información contenida en la contabilidad financiera, por ejemplo, los gastos en suministros, compras, personal, la cifra de negocio de un período (ventas)…

En otro orden de cosas, hay que hacer alusión, a que una contabilidad con errores nos va a dificultar el conocimiento de la posición financiera de la empresa y de la exacta composición de su patrimonio. En ocasiones, el socio decide dejar de formar parte de la misma por diversos motivos; si tiene que vender sus participaciones al resto de socios o incluso a la propia sociedad ¿a qué precio las venderá? ¿Cuál es el valor razonable si no tiene un criterio objetivo por el cual guiarse, ya que la sociedad no cotiza en bolsa ni en ningún mercado secundario activo? En este caso tendría que vender por el Valor Teórico Contable, que no es ni más ni menos que el cociente entre los fondos propios y el número de participaciones (en el caso de la sociedad limitada, al no existir distintas series de participaciones con distinto valor nominal). Otra vez tenemos que hacer uso de datos contables…podría darse el caso de que los fondos propios de la entidad, a la luz de la contabilidad, no estuvieran reflejados fielmente y, o bien la empresa sufriera un perjuicio por amortizar las participaciones a un valor superior al que procedería (reduciendo de más su patrimonio neto) o bien el propio socio sería el perjudicado cuando estas fueran amortizadas por un valor inferior al que correspondería (percibiendo menos de lo que le corresponde por su participación efectiva en los fondos propios).

En otras ocasiones, se puede intentar traspasar un negocio o venderlo y, evidentemente, el cesionario o adquiriente (inversor) podría estar bastante interesado en determinados soportes contables (Cuenta de Resultados, Balance, Estado de Flujos de Efectivo…), para saber si le es rentable y sostenible efectuar el traspaso o la adquisición.

Entiendan ahora la importancia de la contabilidad, no sólo como obligación legal y formal, sino como herramienta que ayuda a la toma de decisiones y que puede optimizar mi negocio, haciéndome adelantarme al escenario futuro y llevar al próximo nivel a mi empresa.

Gestiona tu negocio de manera óptima, desde CREALIA ASESORES no sólo ofrecemos asesoramiento contable, fiscal y laboral, sino que también el control de gestión y de costes, asesoramiento y planificación financiera para empresas en funcionamiento, ademásde la elaboración de un Plan de Viabilidad para el negocio que vas a emprender. Así mismo, poseemos un departamento especializado en la formación de estas materias, para que tú y tus empleados podáis adquirir los conocimientos necesarios para el uso de estas importantísimas herramientas que son la CONTABILIDAD y las FINANZAS.

“Cuando el ritmo de cambios dentro de la empresa es superado por el ritmo de cambios fuera, el final está cerca.” (Jack Welch JR).

Manuel José Imbernón Viciana
Asesor Contable-Fiscal
Crealia Abogados y Asesores